lunes, 17 de octubre de 2016

RESTAURANTE REGINO.

Restaurante Regino, Ctra N-110/KM-390 (Plasencia-Soria).

Nos situamos en Plasencia (Cáceres).Esa ciudad impresionante, ese lugar donde se juntan tantos lugares a la vez, donde son 5 las comarcas que parten o mueren en Plasencia, esa Ruta de la Plata que nos transporta a tiempos pasados o sin mas a cruzar Extremadura con las vecinas tierras castellanas por sus carreteras nacionales que hacen esa especie de orquilla a esta ciudad, una ciudad bañada por ese río que baja desde el valle, el Jerte.Siendo Plasencia su puerta hacia este Valle, y lleno de lugares y rincones impresionantes.
Y saliendo de Plasencia hacia el Valle del Jerte (Dirección Ávila N-110), en el KM-390 nos encontramos con este lugar, EL REGINO.
Allí los kms van "pa'rriba", le dicen el KM-15 porque antíguamente la carretera los kms iban a la inversa, desde Plasencia hacia Soria, ahora ya no...
Si, ya sabemos que en el Valle del Jerte hay cientos de sitios para comer, muchos similares a este y otros, bueno...Pero sin duda, aquí es una buena opción para comer bien antes de empezar a recorrer el Jerte o una vez terminada la visita, debido a su ubicación tanto los que suben o bajan del Valle es el primero o el último.
Y subiendo de Plasencia hacia el Valle del Jerte, es el primero y cuando llegas al aparcamiento ves que está lleno de coches, eso es por algo...


Y llegamos al restaurante, donde para el que no lo conozca es un lugar la verdad que bastante bonito con su piedra y madera, donde lo rústico y lo bien cuidado han hecho de este lugar un sitio lleno de encanto y que han sabido adaptarse a los tiempos y han sobrevivido a los años.


A la entrada, un porche donde la sombra en verano es muy apetecible y en el otoño veraniego que estamos teniendo en Extremadura, también.


Al llegar, se accede por la puerta del bar, donde en el interior apreciamos esos bancos de madera y esa chimenea para los largos inviernos donde hacen tan acogedora a esta taberna centenaria.



Sin mas, pasamos directos al comedor.Bueno a uno de ellos, porque aunque son grandes los salones, tienen dos.Porque en épocas de comuniones o días festivos, o esos días del famoso cerezo en flor se llena el restaurante y así pueden dar cabida a muchos comensales, no por ello han bajado la calidad como he podido comprobar muchas veces.



 Ya en mesa, carta en mano...Unos camareros bastante simpáticos, el encargado y dueño antendiendo las mesas sin dejar de sacar platos y de trabajar, algo que para mi dice mucho, cuando el dueño es el primero que está ahí al pie del cañón es buena señal también, mientras no deja de decirle cosas cariñosas a los peques...
Veamos la carta.




Una carta amplia, sencilla, completa, sin grandes lujos, muy bien de precio por el tamaño de las raciones y la cantidad de los platos, donde sin esos alardes de esos otros restaurantes algo te dice que aquí se viene a comer...¡y vaya que si!.
Porque antes de empezar a comer, una media barra de pan recién horneado te da la bienvenida, lejos de esos bollos de pan envueltos en papel de plástico o esas pulguitas que necesitas media docena por plato, señal que te dice que si el trozo de pan es así...¿qué nos esperará?.
Pues por lo pronto, nos traen unas aceitunas y unas tarrinas de estas tan famosas por tierras extremeñas que van muy bien para untar en pan o en tostadas, pero el detalle es muy bueno.



Y empezamos a pedir para los peques unos macarrones y pechugas de pollo, para los mayores unas entradas y siguiendo las instrucciones de la camarera, no pedimos mas:

-Revuelto de ajetes (2).
Un revuelto bastante abundante, recién hecho, bien presentado, pero no destacaba por nada mas, porque como es de entender (no es temporada) los ajetes eran de bote y bueno, presentable, pero claro los precios que tienen, tampoco puedes exigir o esperar unos ajos tiernos recién traidos de la huerta valenciana.



-Entremeses ibéricos de la zona).
Jamón bastante bueno la verdad, el queso los que le comieron decían que también muy bueno, el chorizo y el salchichón yo lo presentaría sin la piel y bueno, el chorizo y el salchichón muy normales, pero volvemos a lo mismo...¿10 €uros esta ración de ibéricos?.Mas que presentable y un precio mas que razonable.


-Migas.
Las migas no hacían honor a la tierra extremeña para los que conocemos las migas de verdad, para el turista extranjero o de fuera le pueden gustar, pero en verdad eran unos trozos de pan fritos, con mucho pimentón, algo grasientos y carentes de sabor...Las migas, muy mejorables.


Y ya finalizadas las entradas, de forma muy ordenada y sincronizada (el servicio muy muy bueno), fueron llegando los platos.

-Solomillo de Ternera:
Una pieza de solomillo de ternera me atrevería a decir que casi exagerada (aunque en la foto no se aprecia), donde con unas patatas fritas de las de verdad y unos pimientos de padrón y esa especie de salsa y cebolla caramelizada tenía muy buena pinta y sabía mejor, aunque no fue lo que pedí, lo probé para poder opinar...¡tremendo!



-Chuletón de ternera:
El Regino siempre se ha caracterizado por tener muy buena carne, hacía mucho que no venía y la verdad que siempre es un acierto pedir el clásico chuletón, porque aparte de ser una pieza bastante grande, estaba muy bueno.


-Bacalao a la plancha especialidad Regino (Salazón).
Y aquí mi plato, casi siempre me gusta pedir pescado, pero no en todos los sitios se puede pedir.Pero en tierras extremeñas el bacalao es un clásico y mas este en salazón o desalado, que he de decir que estaba en su punto perfecto de desalado, un buen trozo de lomo de bacalao, donde una presentación muy buena que ya de por si el trozo es grande, hacen de este plato que sea muy abundante, he de decir que estaba exquisito.Sin mas, era un bacalao frito muy ligeramente y acabado en el horno con la guarnición correspondiente, repito...¡exquisito!.





Acabados los platos, nos traen la carta de postres, no obstante, no tomamos postre porque el postre tocaba en otro sitio de la ruta, pero una carta de postres caseros muy interesantes también...


Y al acabar de comer, fuera del comedor en las instalaciones del restaurante disponen de columpios para los niños y de este castillo hinchable, que para los que vamos con niños nos viene perfecto.
Ah se me olvidaba, al acabar de comer, le regalan a cada niño una bolsa con "chuches", un detalle que me encantó porque eso dice mucho de un lugar, detalles simples que hacen grande a un sitio.



Y para tomar el café como la tarde invitaba a ello, nos salimos a la terraza exterior donde los niños juegan y los mayores podemos estar sentados tomando el café y charlando tranquilamente...



Y una vez pedida la cuenta, poco hay que añadir...Precios mas que razonables, donde comimos aparte de muy bien (a pesar de esas pequeñas observaciones) muy agusto.Un lugar donde se viene a comer sin mas contemplaciones y a comer bien y encima, donde puedes estar tan tranquilo con los peques.


El REGINO para mi me trae muchos recuerdos, porque allí mis abuelos siempre que nos juntábamos todos los primos y tíos hacíamos una comida en verano, allí se hacían casi todos los eventos y siempre nos ha gustado mucho.
Yo llevaba tiempo sin ir la verdad, he estado en otros tantos lugares del Valle del Jerte donde te dan de comer y de los que podría hablar mucho, pero bueno...ya les tocará y no para bien muchos de ellos.
Aquí si, aquí se come bien y sigue siendo ese referente del buen comer, y donde sigue guardando esa esencia de la sencillez y de las cosas bien hechas, la constancia.
Una vez que nos despedimos de los camareros, prometí que volveré y espero no tardar tanto en volver, porque cada vez quedan menos sitios que se coma así de bien a precios mas que razonables.


VOLVERÉ AL REGINO...

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